¡Más acción, menos perfección!

¿Quién no espera el momento perfecto?

Yo soy la primera en levantar la mano. Nunca estaba lo suficientemente lista, siempre me faltaba “un estudio más”, sentía que debía tener planificado al menos 3 meses de contenido para “arrancar”, como esa dieta que “empiezo el lunes”, mi padrenuestro: “no tengo tiempo” o mi favorita: “no tengo dinero”.

El día que entendí estas tres cosas, mi vida cambió por completo:

1) Lo perfecto es enemigo de lo bueno.

2) El momento perfecto es AHORA.

3) El tiempo es mi recurso más valioso, no renovable, así que debo usarlo para trascender y vibrar.

Soy creadora de mi realidad y no estoy dispuesta a aceptar de mí, menos de lo que puedo darme, por eso elegí accionar con excelencia, pero sin buscar la perfección.

Tu alma es generosa y por eso sé que te has descubierto a ti mismo entregando mucho pero sin recibir la remuneración económica que quieres… te cuento algo ¡eso no es sostenible! El punto de encuentro entre poner tus talentos al servicio de otros y construir tu libertad financiera está en un negocio digital.

puedes llegar mucho más lejos con tus productos y servicios, diseñando un portafolio online que muestre lo mejor que tienes para ofrecer, para que las personas conozcan tu valor y sepan dónde pueden pagarte por ello.

Hay dos momentos transcendentales en tu vida. El primero, cuando descubres tu propósito. El segundo, cuando logras que te paguen por cumplirlo.

Una de mis luces más luminosas a veces se ha convertido en mi sombra más oscura: no sé detenerme. Es genial avanzar sin parar cuando tienes un objetivo, pero es terrible cuando no tienes una estrategia ¡No confundas movimiento con avance!

¿Hay una forma de generar ingresos que no sea dejar la vida en el intento, sudándote la gota gorda a diario?

Yo pasé años esforzándome demasiado, sin foco ni planificación, obteniendo resultados pobres que solo me mantenían estancada. Créeme, no hay nada peor para alguien que vibra con el movimiento, ¡que sentirse detenida!

Hasta que entendí que hacer una pausa para diseñar o replantearme una estrategia inteligente, me llevará más rápido a donde quiero llegar.

Te confieso algo:
¡Soy adicta al aprendizaje!

Propósito y dinero
son energías que van de la mano.

Tú eres un instrumento
de elevación para otras personas.

A veces me he sentido perdida por no saber lo que quiero… pero he encontrado certeza en ¡saber exactamente lo que no quiero!

Mi primer cliente fue Amancio Ojeda, Conferenciante experto en Liderazgo. Yo tenía poco tiempo de haberme graduado como Diseñadora Gráfica y ninguna experiencia diseñando para clientes independientes. Amancio confió en mí y cambió mi vida. Él, sin darse cuenta, marcó el inicio de este camino del que jamás pude huir, pues con el proyecto que me encargó se abrieron constantes oportunidades ante mí para conectar con el mundo del coaching, el autoconocimiento y el desarrollo personal.

Gracias a las decenas de coaches, terapeutas, psicólogos, consteladores y comunicadores que he tenido el honor de acompañar, y en especial a mi gran amiga y aliada Yasmari Bello, hoy soy consciente de que mi misión de vida está conectada a la expansión espiritual, y eso explica mi intuitiva sensibilidad ante estos temas.

Hagas lo que hagas, tu propósito es inevitable y siempre se abrirá paso en tu vida… ¡lo que te apasiona te encuentra!

En el diseño, que luego se transformó en estrategia digital, descubrí que para emprender cuento con el mejor capital: mi cerebro. Con él puedo aprender todo lo que necesito para poner a producir mis ideas, que también nacen en él, y que son capaces de transformar vidas. También descubrí que para amplificar mis ideas debo pagar con tiempo o con dinero; dado que mi tiempo es finito, elijo pagar con dinero para acelerar mi crecimiento. Delego todo lo que no me encanta, pero que es necesario para que mi negocio camine, y me obsesiono con permanecer profundizando en mi zona de genialidad.

Todo esto es lo que enseño a mis crías, Zhandra Valentina y Paula Melina, quienes son los mayores instrumentos de trascendencia en mi vida. Ellas son mi mayor reto y mi premio más grande. Son quienes hoy me inspiran a asegurarte que tu negocio digital es tu oportunidad de poner tus talentos al servicio de los demás, a través de tus productos y servicios online, para generar transformaciones profundas en otras personas.

¿Quieres ser acción sin perfección?

Si llegaste hasta aquí, mereces que te cuente algunas curiosidades sobre mí.

Amo ser mamá, parece una frase trillada pero en serio, AMO la persona que soy y en la que evoluciono cada día gracias a la experiencia transformadora que implica ser la mamita de Zhandra Valentina y Paula Melina.

Me derrito de placer con los sabores, olores y los colores cítricos.

Mi helado siempre es de pie de limón.

Nací y crecí al norte del sur en un paraíso tricolor (Venezuela) y gran parte de mi familia y amigos son venezolanos vibrando y viviendo en varias partes del mundo.

Me aterran las cámaras para ver a los bebés dormir en su habitación.

Siempre necesito ponerme la media y el zapato izquierdos primero.

Mi familia es numerosa. Tengo 13 hermanos y perdí la cuenta de todos los sobrinos que me han dado.

De niña, soñaba con ser obstetra y hacía esculturas de plastilina de bebés en el útero.

He tenido una muy divertida variedad de animalitos (pollitos, hamsters, tortugas, gatos, ranas, perros, hasta una pata) de los que las más dulces son Wendy Carolina (quien por 12 años me acompañó fiel y amorosamente) y Pola Sofía (una salchicha con complejo de suricata).

Si no fuera estratega digital, sería doula, consejera de lactancia o bailarina.

¡Gracias por leerme hasta el final!

Me derrito por acompañarte a la pista a bailar tus ideas y ayudarte a construir el negocio digital que financiará tu propósito de vida.

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